La reciente serie de Netflix Alberto Genovese: De visionario a convicto relata la caída del empresario napolitano, fundador de varias startups de éxito, tras ser acusado por múltiples mujeres de haberlas drogado y agredido sexualmente en su ático de lujo en Milán, conocido como Terrazza Sentimento. Las víctimas denunciaron que, tras consumir bebidas en esas fiestas privadas, perdían la consciencia y, al despertar, presentaban signos claros de haber sufrido abusos. Los vídeos encontrados en los dispositivos de Genovese fueron determinantes en el proceso judicial.
Este caso ha sacado a la luz un fenómeno que también preocupa —y mucho— en España: las agresiones sexuales cometidas mediante sumisión química, es decir, cuando se anula la voluntad de la víctima con drogas o sustancias químicas. Solo en el último año se han abierto más de 1.500 investigaciones relacionadas con delitos sexuales en nuestro país, muchas de ellas vinculadas al uso de sustancias para dejar a la víctima indefensa. Para quien se ve denunciado por unos hechos así, las consecuencias jurídicas, sociales y personales son enormes. Por eso, contar con una defensa penal especializada en delitos sexuales es más necesario que nunca.
Terrazza Sentimento: el caso Genovese y la violencia sexual con sumisión química que conmocionó a Italia
¿Quién era Alberto Genovese?
Alberto Genovese era considerado un genio del mundo tecnológico italiano. Fundó varias startups de éxito vinculadas a los pagos digitales y en poco tiempo se convirtió en millonario. Mientras su fortuna crecía, también lo hacía su gusto por el exceso: fiestas privadas, lujos obscenos y un entorno cuidadosamente seleccionado, donde nada quedaba al azar.
¿Qué era Terrazza Sentimento?
Uno de los escenarios clave fue su ático de lujo en Milán, un espacio de más de 1.400 metros cuadrados con vistas panorámicas, cámaras de seguridad y un nombre que hoy genera escalofríos: Terrazza Sentimento. Allí organizaba fiestas exclusivas con modelos jóvenes y mujeres captadas a través de redes sociales o intermediarios. La dinámica era siempre la misma: música, ambiente hedonista, bebidas ofrecidas por él y sustancias que muchas veces las víctimas no sabían que estaban consumiendo.
Las consecuencias eran devastadoras. Horas después de haber bebido, las mujeres perdían la conciencia. Despertaban con hematomas, desorientadas, sin recuerdos claros. Algunas tardaban días en recomponer lo ocurrido. Pero lo más perturbador fueron los vídeos encontrados en sus dispositivos electrónicos: grabaciones de agresiones sexuales mientras las víctimas estaban completamente inmóviles, sin capacidad de reacción. Pruebas frías. Imágenes que no dejaban lugar a dudas.
¿Qué pasó en Terrazza Sentimento?
Todo cambió en 2020, cuando una joven de 18 años rompió el silencio. Acudió a una de esas fiestas y denunció haber sido drogada, inmovilizada y violada durante más de 24 horas. Su relato encendió todas las alarmas. No era un caso aislado. Tras su denuncia, otras mujeres compartieron testimonios similares: la misma secuencia, la misma violencia, el mismo silencio químico.
¿Por qué condenaron a Alberto Genovese?
La fiscalía italiana lo acusó de agresión sexual agravada, suministro de estupefacientes, lesiones físicas y psíquicas y privación ilegítima de libertad. Genovese se declaró culpable y aceptó una condena de 8 años y 4 meses de prisión. No hubo un juicio largo. No hizo falta. Pero las secuelas de sus actos, especialmente en las víctimas más jóvenes, siguen presentes: ansiedad, depresión, trauma, memoria fragmentada y una sensación de haber sido borradas de su propia experiencia.
La serie de Netflix De visionario a convicto ha devuelto el foco a este caso. Y con él, a una pregunta incómoda que también nos afecta aquí: ¿cómo se castiga en España una agresión sexual cuando la voluntad de la víctima ha sido anulada con sustancias?
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¿Cómo se castiga en España una agresión sexual con sumisión química?
En el ordenamiento jurídico español, una agresión sexual no exige necesariamente violencia física. Basta con que se vulnere la libertad sexual de la víctima sin su consentimiento. Y si ese consentimiento no existe porque ha sido anulado mediante fármacos o drogas, estamos ante un supuesto claro de delito de agresión sexual con sumisión química, tipificado como agresión sexual agravada.
Desde la reforma introducida por la Ley Orgánica 10/2022, el consentimiento ha pasado a ser el eje central. El artículo 178.1 del Código Penal es tajante:
“Solo se entenderá que hay consentimiento cuando se haya manifestado libremente mediante actos que, en atención a las circunstancias del caso, expresen de manera clara la voluntad de la persona.”
Esto significa que una persona drogada, inconsciente o en un estado de anulación de la voluntad no puede consentir. Y, por tanto, cualquier acto sexual cometido en ese contexto se considera agresión sexual, aunque no haya golpes, ni amenazas, ni gritos.
Cuando hay abuso de vulnerabilidad
El propio artículo 178.2 recoge de forma expresa los supuestos de agresión sexual con sumisión química, al establecer que:
“Se consideran en todo caso agresión sexual los actos de contenido sexual que se realicen […] cuando la víctima tenga anulada por cualquier causa su voluntad, […] o se hallare privada de sentido.”
Es decir, si el autor suministra sustancias que reducen o anulan la conciencia de la víctima —como ketamina, GHB, benzodiacepinas o incluso alcohol en dosis elevadas—, estamos ante una agravante directa del delito.
Delito de agresión sexual con sumisión química y acceso carnal
Si, además, se produce acceso carnal (ya sea vaginal, anal o bucal), el delito pasa a considerarse violación, con penas que oscilan entre 4 y 12 años de prisión (art. 179 CP).
Pero si concurren circunstancias especialmente graves —como la pluralidad de autores, el uso de armas, la relación de superioridad o parentesco con la víctima o, precisamente, la anulación de la voluntad mediante drogas—, el artículo 180 eleva la pena a un marco de 7 a 15 años de prisión.
En todos los casos, si el autor ostenta una posición de autoridad, se añade una pena de inhabilitación absoluta de 6 a 12 años
¿Cómo se habría juzgado el caso Genovese en España?
Si los hechos ocurridos en Terrazza Sentimento hubieran tenido lugar en territorio español, a Alberto Genovese podrían haberle acusado por:
- Un delito contra la salud pública .
- Un delito de agresión sexual con sumisión química (violación agravada).
- Un delito de detención ilegal.
¿Por qué le habrían acusado por un delito contra la salud pública?
Es un hecho probado por los testigos —y reconocido por él mismo— que en sus fiestas se servían bandejas de droga a los invitados.
En España, facilitar drogas a otras personas, aunque sea en una fiesta privada, encaja en el delito contra la salud pública. Cuando se trata de sustancias que causan grave daño a la salud, este delito está castigado con penas de 3 a 6 años de prisión.
¿Por qué le habrían acusado por un delito de agresión sexual con sumisión química?
Según las víctimas, después de beber lo que Genovese les ofrecía, perdían el conocimiento durante horas. Al despertar, tenían lesiones, marcas en el cuerpo y ninguna capacidad de recordar qué había pasado.
Además, en sus dispositivos aparecieron vídeos de contenido sexual donde ellas estaban inconscientes o completamente inmóviles.
En España, si una persona está drogada, dormida o con la voluntad anulada, no puede dar un consentimiento válido. Cualquier acto sexual en esas condiciones se considera agresión sexual y, si hay penetración, violación.
En estos casos, cuando además se han usado drogas para anular la voluntad de la víctima, la ley prevé penas muy altas, que pueden llegar hasta 15 años de prisión por cada víctima, en función de las circunstancias.
¿Por qué le habrían acusado por un delito de detención ilegal?
Mientras las víctimas estaban inconscientes o bajo los efectos de las sustancias, no podían decidir irse ni pedir ayuda. Algunas estuvieron muchas horas encerradas en el ático, sin control sobre lo que pasaba ni sobre su propia libertad.
En España, cuando se priva a alguien de su libertad sin autorización, hablamos de detención ilegal. Este delito está castigado, con carácter general, con penas de 4 a 6 años de prisión.
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¿Qué pena tendría una violación con sumisión química en España?
Si los hechos de Alberto Genovese hubieran ocurrido en España, la agresión sexual cometida mientras la víctima estaba drogada e inconsciente durante más de 24 horas se consideraría violación agravada, que es la forma más grave de este delito en nuestro Código Penal.
Base legal de la violación agravada
Cuando hay penetración, el delito encaja en el artículo 179 CP. Y cuando, además, concurren las circunstancias del artículo 180 CP, la pena se incrementa.
El artículo 180 establece que la violación (art. 179) se castiga con:
- De 7 a 15 años cuando exista una agravante (art. 180.1).
- De 12 a 15 años cuando existan dos o más agravantes (art. 180.2).
¿Qué agravantes se aplican en un caso como el de Genovese?
En Terrazza Sentimento se dieron, como mínimo, dos agravantes claras:
Sumisión química (art. 180.1.7ª)
- Se anuló la voluntad de la víctima suministrándole drogas.
- Esto encaja exactamente en la agravante prevista por la ley.
Trato especialmente degradante (art. 180.1.2ª)
- La víctima estuvo más de 24 horas inconsciente, grabada, manipulada y completamente indefensa.
- Esta situación supera el estándar de “especial vulnerabilidad” y entra en el trato particularmente degradante o vejatorio.
Estas dos agravantes son objetivas, acreditables y aplicables de manera directa según la descripción del caso.
Consecuencia jurídica: pena obligatoria en la mitad superior
El artículo 180.2 CP es claro:
“Si concurren dos o más agravantes, las penas previstas se impondrán en su mitad superior.”
Para la violación (art. 179 CP), la pena base es 7 a 15 años.
La “mitad superior” de ese tramo de 12 a 15 años de prisión.
Esto significa que, de haber sido enjuiciado en España, solo por la violación cometida con sumisión química durante más de 24 horas, a Alberto Genovese le habrían condenado, como mínimo, a 12 años de prisión por cada víctima.
¿Cómo se hubiera aplicado la atenuante de confesión en España?
En España, la atenuante de confesión solo se tiene en cuenta cuando el acusado admite los hechos de forma voluntaria y útil, es decir, cuando su confesión facilita realmente la investigación.
En un caso como el de Alberto Genovese, aunque confesara —como ocurrió en Italia— esa atenuante tendría un recorrido muy limitado, porque:
- Las víctimas ya habían declarado.
- Existían grabaciones de los abusos.
- Había pruebas físicas, periciales y tecnológicas suficientes.
Es decir, la causa ya estaba prácticamente resuelta antes de su confesión. Por eso, aun reconociéndole la atenuante, no sería suficiente para rebajar de manera significativa una pena tan alta como la correspondiente a una violación agravada con sumisión química.
¿Y la atenuante de drogadicción? ¿Se aplicaría?
Sí, en teoría podría aplicarse. En España esta atenuante se reconoce cuando el acusado tiene una adicción real y mantenida en el tiempo que afecta a su autocontrol, y en el caso de Genovese está acreditado que era consumidor habitual de cocaína y ketamina.
Ahora bien, en un delito tan grave como una violación agravada por sumisión química, esta atenuante tendría un efecto mínimo o directamente nulo.
El Código Penal exige que, cuando concurren una o varias agravantes muy graves, la pena se imponga en la mitad superior. Y en el caso Genovese habría varias:
- Anulación de la voluntad con drogas (agravante 180.1.7ª).
- Trato degradante durante más de 24 horas (180.1.2ª).
- Víctima totalmente vulnerable e inconsciente.
- Duración prolongada de los hechos.
Cuando hay dos o más agravantes, la ley ordena subir la pena, no bajarla.
Por eso, aunque se reconociera la atenuante de drogadicción, no modificaría la pena mínima de 12 años. Solo en un escenario muy excepcional —si el tribunal considerara que las agravantes pierden fuerza o que la adicción influyó de manera decisiva en su capacidad de autocontrol— podría llegarse a la pena inferior prevista para la violación simple (art. 179.1): 7 años.
Pero siendo realistas, con las pruebas del caso Genovese, con una víctima inconsciente durante 24 horas y con varias grabaciones de los abusos, lo lógico es que la pena se fijara en el tramo de 12 a 15 años de prisión por cada víctima.
Si te han denunciado por agresión sexual con sumisión química
Una denuncia por agresión sexual con sumisión química no es “un procedimiento más”. Te juegas tu libertad, tu reputación y tu futuro. La presión social es enorme y, muchas veces, da la sensación de que ya estás condenado antes de que un juez te escuche.
Precisamente por eso no puedes ir a ciegas:
- No declares sin haber hablado antes con tu abogado.
- No entregues tu móvil ni dispositivos sin que se revisen las garantías.
- No minusvalores la acusación “porque es mentira”: hay que demostrarlo.
En estos delitos, la clave está en la prueba: informes médicos, analíticas, mensajes, vídeos, contradicciones en el relato… Todo eso se puede analizar, discutir y, en su caso, desmontar. Pero hace falta una defensa técnica que sepa cómo hacerlo.
Necesitas una defensa que entienda lo que está en juego
Un abogado penalista experto en delitos sexuales no solo conoce el Código Penal: sabe cómo se construyen estas acusaciones, cómo las valora el juez y qué errores se cometen habitualmente en la instrucción.
Si estás investigado, o crees que puedes estarlo, no esperes a que te llamen a declarar para reaccionar.
Prepárate, infórmate y rodéate de una defensa que no se asuste ante palabras como “sumisión química”, “violación” o “prisión”.
Si estás en esa situación, podemos ayudarte a defenderte desde el primer minuto.
Soy Víctor Ávila, abogado penalista y quiero ayudarte.
Abogado penalista en Madrid (Graduado en Derecho y ADE con Máster de Acceso a la Abogacía), experto en procedimientos complejos y técnicos en Derecho Penal. Cuenta con títulos como el Curso de DerechoPenal Avanzado impartido por magistrados del Tribunal Supremo en el Iltre. Colegio de Abogacía de Madrid.
